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Octubre 2018

Mensaje del Presidente

Editorial: Walter Burzaco

Hace más de cincuenta años, cuando en el interior del interior nació la industria de TV por Cable, era imposible imaginar a dónde íbamos a llegar.


De aquel grupo disperso de pioneros que comenzó a buscar la forma para dar televisión, casi sin conocerse entre ellos, nació una industria que ahora lleva entretenimiento, cultura, comunicación y conectividad a todos los rincones de Argentina. Sin duda que en la génesis del sector intervino el compromiso con las localidades. Sin duda que también fue determinante el empeño de invertir a riesgo, sin prebendas y sin reconocimiento regulatorio.


El tiempo y la necesidad nos llevaron a organizarnos. A reunirnos para dar batalla por nuestros derechos, que no eran más que los derechos de nuestros clientes. Argentina llegó a ser, por razones propias, el segundo país en penetración de TV por Cable. Esa evolución fue un factor de integración nacional y un puente al futuro. De la enorme inversión en redes, siempre actualizadas con la última tecnología, y de la necesidad de competir con actores incumbentes, nace y madura un despliegue que da acceso a Internet en buena parte del interior del país. Aún en tiempos de crisis la industria sin chimeneas del Cable siguió adelante, dando servicio y trabajo de alta calificación. Miles y miles de trabajadores son auténticos testigos de lo que decimos.


La infraestructura de nuestras redes no se prende y se apaga, ha llevado años de construcción. La Red Alternativa, sobre la que hemos hablado a lo largo de los años, creció a partir de reinvertir en forma constante, dando acceso a la información a través de 700 canales locales, llevando educación y aportando externalidades económicas a todo el país.


Un claro ejemplo es la Red Intercable que en estos días festeja sus 20 años de progreso. Son un paradigma del esfuerzo de los pioneros y de continuidad en la inversión. Una red de PyMEs que brindan servicio en más de 500 localidades de las provincias argentinas.


Era impensado que esta industria nacional hoy se consolidara incorporando uno de los grandes actores, a partir de una fusión. Y ese no es un logro individual, es un logro del sector y seguiremos trabajando en armonía y colaboración.


La evolución de la tecnología, los cambios de hábitos de consumo y las exigencias de los clientes, marcan el sendero a seguir.


Debe ser hoy la convergencia, de cara al ciudadano, la que determine las normas y regulaciones. Deben eliminarse los obstáculos o preconceptos que limiten el desarrollo y el uso de las comunicaciones y las tecnologías de la información.


Acompañando esta perspectiva están las redes que originó el Cable. Son vitales para dar acceso ya mismo, y lo serán mañana, cuando se implementen tecnologías como el 5 G.


Queda mucho por hacer, y encontramos en el intercambio y el aporte conjunto, las herramientas para seguir avanzando. Para darle al país los instrumentos que necesita para que su potencial intelectual y económico se desarrollen. Para que el Estado, las instituciones y los ciudadanos, cuenten con los elementos necesarios para mejorar su vida, dar más servicio y construir mayor transparencia.


Con orgullo, con emoción y con satisfacción, podemos afirmar que llevamos más de cincuenta años aportando al país, afirmando las identidades, desarrollando la cultura nacional y construyendo el puente hacia un futuro en constante evolución.