Televisión por cable
REFORMA A LA LEY DE RADIODIFUSIÓN
El proyecto oficial para los medios audiovisuales desató la polémica:
Le da al Gobierno poder discrecional para condicionar a la prensa.
Por: Miguel Wiñazki
La Presidenta Cristina Kirchner metió de lleno en la campaña electoral una polémica reforma a la Ley de Radiodifusión. Lo hizo en un acto partidario en La Plata, al que invitó hasta a embajadores para darle un pretendido carácter institucional. Pero los mismos tres meses que ella fijó para debatir el proyecto oficial coinciden con los que van de aquí hasta los comicios del 28 de junio.
Es difícil despegar esto de las aspiraciones siempre vivas del Gobierno por controlar lo que se publica y difunde por los medios independientes. El eslogan del kirchnerismo es que está reformando una ley de la dictadura. Y es cierto. Lo que no dice es que va, en muchos sentidos, en la misma dirección de la norma que pretende abolir.
Y marcha también a contramano de otro de los argumentos que desde el poder político se esgrime, como decir que se ajusta a los actuales parámetros internacionales. En los Estados Unidos y en España, por ejemplo, los legisladores están avanzando en flexibilizar y modernizar las normas audiovisuales para sostener los medios en este contexto de crisis. Aquí, las cosas son opuestas. Se dibujó un escenario que más bien parece un ring de box, en el que la prensa ocupa el lugar de un poder desafiante, y no parte imprescindible de la democracia. Como si la tutela oficial fuera una garantía democrática para el pluralismo y la libertad de prensa.
El texto pretende legitimar el poder discrecional del Gobierno para aceptar o no el otorgamiento de licencias en el espectro audiovisual. Son superpoderes mediáticos. Es decir, si un medio gráfico quiere participar en una radio, un canal de TV abierta o en una señal de cable, deberá someterse a la decisión del Gobierno. Así de simple. El Ejecutivo decidiría el destino de cada licencia. Los gobiernos podrían silenciar o premiar a determinados grupos por su línea editorial. Además, el proyecto abre la posibilidad a todas las empresas de servicios públicos de ingresar al mercado de los medios. A contramano de lo que había legislado el Congreso en 2005 en la última modificación de la ley actual. Ahora, prestadoras de gas, agua, electricidad y telefonía podrían dar televisión, aprovechando su envergadura económica y los subsidios cruzados para depredar el mercado. En el caso de las telefónicas, esto además violaría expresamente el pliego de licitación de ENTEL y el precio pagado por ella, como explica el especialista Henoch Aguiar (ver aparte). En otras palabras, en vez de desalentar la concentración y los monopolios que tanto dicen preocupar, se incentivan los mismos en manos de las grandes operadoras de servicios públicos.
Cuando se sancionó la actual Ley de Radiodifusión en 1980, la dictadura militar buscaba voces débiles y férreamente controladas. De allí que por primera vez se restringió el acceso de las empresas periodísticas a las licencias de radiodifusión, una tradición que reconocía antecedentes desde los 60.
Paradójicamente el anteproyecto conocido el miércoles retoma ese espíritu restrictivo, concentrando en el Poder Ejecutivo la decisión discrecional de aceptar o no el ingreso de otros actores mediáticos a las licencias de radio y TV.
Respecto de la cantidad de licencias en manos de un mismo operador, las idas y vueltas de la legislación sorprenderían a cualquiera. El proyecto prevé el límite en 10 (frente a las 24 actuales), pero con algunos condicionamientos curiosos: en el cómputo incluye a las señales de cable, que nunca estuvieron reguladas por el Gobierno y que no utilizan espectro radioeléctrico. ¿Existe la pretensión de controlar a los canales de noticias? Otro dato: no se permitiría tener un canal de cable y otro abierto en la misma área de cobertura, un esquema que no registra antecedentes, aquí ni en ninguna parte.
Mientras que la TV satelital puede llegar a todo el país con una sola licencia, al cable se le impone un límite de 24 a nivel nacional, pero lo llamativo es que no se aclara la extensión territorial de esas mismas licencias. Otra vez, destinadas al arbitrio del Gobierno.
Otro costado polémico está vinculado a la inseguridad jurídica, ya que el nuevo proyecto no reconoce las inversiones realizadas. De esa manera, además de vulnerarse derechos, se favorecería la toma hostil de compañías de medios por parte de eventuales aliados del poder político .
La televisión móvil por celular no podrá ser prestada por los licenciatarios actuales, pero tampoco se explicita quiénes serían los encargados de hacerlo.
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A contramano de lo que pasa en el mundo
En EE.UU. Nancy Pelosi, la presidenta de la Cámara de Representantes, acaba de manifestarse en favor de la fusión de medios, destacando la necesidad de sostener una prensa sólida e independiente que mantenga los ojos abiertos para fiscalizar la acción del gobierno. En España acaba de aprobarse un decreto y es inminente la sanción de la Ley Audiovisual que va en el mismo sentido. Las cadenas de televisión privadas podrán tener accionistas comunes o incluso fusionarse, en tanto queden 3 de las 6 actuales. En Inglaterra 3 de los principales operadores de TV estudian una integración empresaria para fortalecerse ante la crisis (ver página 36).
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Desde la oposición
Hoy a las 12, referentes y legisladores del radicalismo y la Coalición Cívica brindarán una conferencia de prensa en la que manifestarán su posición frente al proyecto del oficialismo.
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Los nuevos superpoderes
En varios de sus 148 artículos, el borrador establece un amplio margen de arbitrariedad del Gobierno para aceptar, rechazar o revisar el otorgamiento de licencias.
- El artículo 40 abre ía puerta para que el Gobierno decida a su criterio si le permite acceder a licencias a quienes ya poseen otros medios, como diarios y revistas.
- Et artículo 38 le permite revisar cada 2 años las reglas de adjudicación. Además deja a su arbitrio la determinación de la amplitud geográfica de las licencias de televisión por cable.
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Principales cambios
Licencias
- Pasan de 15 a 10 años. Los actuales licenciatarios no podrán solicitar prórroga. Y se permite un máximo de 10 licencias de radio y TV a nivel nacional.
Servicios públicos
- Las empresas de agua, electricidad o telefonía podrán acceder a licencias de cable. Va en contra de la reforma kirchnerista del 2005.
Cable y TV abierta
- No podrá acceder a una licencia de TV abierta quien posea una de cable y viceversa. Esto no ocurre en ningún país.
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Inseguridad jurídica
El proyecto no respeta las inversiones realizadas previamente y en cumplimiento de la ley. El artículo 143 da un año para ajustarse a las nuevas disposiciones. Esta retroac-tividad es inconstitucional para los especialistas.
Nuevas tecnologías
Las licencias de servicios de radiodifusión móvil, como la televisión por celular, no pueden acumularse con licencias de otros servicios de distinta clase (art. 39). Excluye de estos adelantos a los medios actuales y no especifica quiénes los brindarán.
Producción nacional
Según lo dispone el artículo 56, los servicios de radiodifusión televisiva abierta deberán emitir un mínimo del 60% de producción nacional y un mínimo del 30% de producción propia, que incluya informativos locales.
"Estas iniciativas podrían tener como fin controlarodebilftara los medios, tanto en su faz periodística como en su independencia económica"
Resolución de la SIP
"Al habilitarse 3 las telefónicas a brindar servicios de TV por cable, ellas obtienen un derecho al que habían renunciado expresamente, por el que no pagaron un peso cuando compraron ENTEL"
Henoch Aguiar CLARIN 20/3/2009
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